El damasco turco, aparte de ser delicioso, es un alimento altamente energético. Contiene hidratos de carbono, fibra, beta caroteno y minerales como el potasio, el magnesio y el calcio.
Los damascos turcos se convierten en una opción nutricional realmente saludable, gracias a que durante el proceso de deshidratación aumentan sus valores nutricionales, aunque también su contenido en hidratos de carbono simples (por ello son adecuadas para deportistas y para en definitiva todas aquellas personas que necesitan un aporte extra de energía).
Estas frutas se elaboran de forma natural al sol o bien mediante calor artificial, que provoca que su contenido en agua se reduzca de manera brusca mientras que aumenta su concentración de nutrientes.
Su ingesta ayuda a que nuestro organismo esté más saludable, mejora su funcionamiento, ayuda al sistema nervioso, a que tu piel se vea más tersa, mejora tu visión, tu cabello se pondrá más sedoso y ayuda a que tus huesos y músculos estén más duros y firmes.
Beneficios de los damascos turcos
Desde un punto de vista nutritivo, no hay duda que los damascos turcos se convierten en un excelente aporte en vitaminas como la provitamina A (beta-caroteno, la cual se convierte en vitamina A, esencial para la visión), vitamina B3 o niacina y vitamina C, aunque en esta ocasión en menor cantidad.
Respecto a los minerales que aportan, se destacan por ser una fuente excelente de calcio, potasio y hierro. También aportan fibra soluble e insoluble.
Esta fruta seca originaria de Turquía ofrece extraordinarios aportes al organismo, sobre todo en personas afectadas por reuma, artrosis o artritis; ya que descristaliza y los resultados en aquellos que lo consumen son sorprendentes.
Atrévete a probar nuestros damascos turcos y aprovecha que están con 5% de descuento.
Fuente: alimentosaludables.com.ar